sábado, 10 de noviembre de 2012

Ésto ya no es un juego

Hace unos días en un diario nacional encontré una foto que me golpeó como una bofetada... Parecía tratarse de un juego pero no todas las caras eran de juego... No. Créanme. No es un juego y éso es lo terrible... Me esforcé en localizar la foto en el medio digital sin conseguirlo... A cambio encontré otras de cariz semejante que no creo que nos puedan dejar indiferentes... En el día que una persona se ha suicidado por el deshaucio que ha sufrido por parte de una entidad bancaria quiero retomar estas fotos de los más inocentes jugando a no jugar... Todo ésto ya no es un juego y no deberíamos permitirlo... Deberíamos pararlo con otras armas mucho más racionales ¿No creen?...






La primera de las fotografías corresponde al Diario El Mundo, autor: Mammcaad Zayyas. Agencia AFD
El resto de imágenes están tomadas de publicaciones diversas de internet.



jueves, 8 de noviembre de 2012

De dificultades y miedos



Hace tiempo tenía pendiente de ver uno de esos vídeos que te recomiendan de cuando en cuando… La otra tarde surgió la oportunidad y “voilá”… Me habían dicho que el vídeo hablaba de superación, y lo hace, sin duda. Una superación que se nos enfrenta con crudeza devolviéndonos la pelota, lanzándola contra nuestra propia esencia personal… Todos tenemos nuestras dificultades, manifiestas o no. Éstas suponen limitaciones pero… ¿Qué nos dificulta más: La limitación en sí o nuestros miedos?… Y si la limitación se reconvirtiese, como en la historia, en nueva oportunidad desde la valentía de enfrentarse a uno mismo y a retos posibles… Casi nada… Resulta curioso, además, que el personaje reacciona aparentemente ante las palabras, pero tan sólo llega a hacerlo plenamente ante una dificultad extrema… “Porque tú te lo crees” se afirma en un momento del vídeo. Pero ¿Qué es lo que te crees?... Ahí se lo dejo: “El circo de la mariposa”… No dejen de verlo.




miércoles, 31 de octubre de 2012

Miremos, si a ustedes les parece...



Estamos en Halloween: Máscaras, fiesta, disfraces, vampiros, bromas, evasión tal vez… Evasión… Mirar hacia otro lado. Ni hacia atrás ni hacia delante… Mirar sin mirar… Lo cierto es que el Halloween ya se ha pegado a nuestras entrañas a través de las jóvenes generaciones. Lo constato pero hoy no voy a entrar en ésto… Me quedo, si me lo permiten, con el mirar para otro lado… Estamos a punto de celebrar la fiesta de los santos, de los difuntos, de aquellos buenos hombres buenos –da igual como fueran-, de aquellos unos de tantos que recorrieron antes que nosotros el camino de la vida con sus sabores y sinsabores, con sus bondades y sus puñetas… Aquellos que caminaron como bien pudieron y supieron. Aquellos que amaron a los suyos, que trataron de hacer lo mejor, que trataron de reír y sonreír, que caminaron… Aquellos que abrieron estelas que hoy, de algún modo, seguimos, sabiéndolo o sin saberlo… Aquellos que trazaron rumbos para los que vinimos después y caminamos a día de hoy… No. Perdónenme ustedes. No pienso mirar para otro lado. Tampoco pienso entristecerme compulsiva y compungidamente al son de tumbas y flores… Es, son días de alegrarse, de agradecer, de mirar en profundidad al ayer y con la mayor de las esperanzas hacia el futuro… Cuánto amor sembrado aún vivo en cada uno de nosotros después de tanta muerte… Cuánta huella dejada en nosotros por nuestros seres queridos más o menos cercanos… Cuánta vida que se sigue haciendo vida en nosotros, creando nuevas estelas que seguirán cuando ya nosotros no estemos y que partirán de estela anteriores… Miremos, si a ustedes les parece, a la vida que fructifica a través de la vida de los que nos precedieron. Con todo el amor que les profesamos, brindemos con ellos y por ellos, alegres de la dicha de su vida que sigue siéndolo de algún modo… Miremos y caminemos... ¿Hay mayor alegría y motivo de fiesta? No. Perdónenme ustedes. No me apunto a los disfraces. Me apunto a algo más hondo, más vivo, más profundo… Con ellos, con ustedes, con los que vendrán… Buenos hombres buenos… Estelas… Vida…

martes, 23 de octubre de 2012

La máquina de escribir



Hace unos días mi buena amiga Verania, buena profesora y amante de la música donde las haya –bendita sea-, compartió un enlace que me dio que pensar…  Se trataba de una curiosa pieza musical de L. Anderson titulada “La máquina de escribir” (de "lío en los grandes almacenes"). Una partitura hermosa, simpática, alegre y conocida por el cine… Allí aparecía, en medio de la sinfónica en pleno, un atrevido músico con su inusual instrumento: Una máquina de escribir. ¿Lo imaginan ustedes?... Me hizo pensar, digo… ¿Cuántas veces en la vida nos dicen, nos decimos, que nuestra música es una y no otra? ¿Cuántas que sin el instrumento adecuado no se puede hacer la música apropiada en cada campo? ¿Cuántas veces los profesionales de la educación o de otros campos han cercenado buenas músicas emergentes? ¿Cuántas la sociedad o el propio ser de cada uno?¿Cuánta buena música se ha perdido en la humanidad, no creen? Y, compréndanme ustedes, no sólo ni necesariamente de música hablo… Cada persona, en su mundo de exclusividad, esconde en sí un inmenso caudal que no siempre emana o no lo hace en su demasía necesaria… Cada persona tiene su propia “máquina de escribir” con la que debe hacer su “música” hermosa, alegre, simpática, vivaz, certera, lógica e ilógica… ¿Saben ustedes de lo que les hablo? Ojalá todos se/nos atreviéramos a meternos entre la “orquesta sinfónica” de turno con nuestra propia máquina de escribir, u ordenador, o vete tú a saber qué… Nuestra música, la de cada uno… En el trabajo, en el descanso, con la familia, con los amigos, con los conocidos y desconocidos, hasta con los enemigos –que, por desgracia, se empeñan en existir-… Pongámonos a la labor, tecla en mano, y hagamos que el mundo sea cada día más hermosos envuelto en la sinfonía inmensa, hermosísima, que todos podemos crear, al unísono, en esa partitura inmensa que es la propia vida, la de todos… Soñemos, creamos, “toquemos” esa música que necesariamente llevamos dentro. El instrumento es lo de menos, siendo esencial, está demostrado… La música, nuestra música…
Para su disfrute aquí les dejo el enlace. Disfrútenlo. Mientras, me voy a ensayar un poco con mi vieja máquina de escribir bajo no sé qué batuta misteriosa… ¿Se apuntan?


jueves, 18 de octubre de 2012

Los retoños del ombú

Hoy me he encontrado con esta historia de Jorge Bucay que me ha hecho pensar desde la realidad de crecientes tensiones que vivimos y que parecen crecer sin medida... Aquí se la dejo. Que lo disfruten:


"Era un pueblo muy pequeño. Tan pequeño que no figuraba en los grandes mapas nacionales. Tan pequeño que solo tenía una plaza diminuta, y en ella un único árbol. Pero la gente amaba a ese pueblo, amaba su plaza y amaba a su árbol; un enorme ombú que estaba justo en el centro(...) Durante años, los jóvenes, los padres de los jóvenes y los padres de los padres de los jóvenes, se habían cruzado diariamente bajo el ombú. Allí se habían fraguado negocios importantes, se habían tomado decisiones relativas al municipio, se habían concertado bodas y se había recordado a los muertos, durante años y años.
 
Un día, algo diferente y maravilloso empezó a pasar; en una raiz lateral, saliendo de la nada, brotó una ramita verde, con dos únicas hojitas apuntando al sol. Era un retoño. El primero que el ombú había dado desde que se lo conocía. Después de la conmoción, se creó una comisión que organizó una fiesta para brindar por el acontecimiento. Para sorpresa de los organizadores, no todos en el pueblo concurrieron al brindis. Había quienes decían que el retoño traería complicaciones.
 
El caso es que unos días después de aparecido el primer retoño, empezó a brotar otro. Y, en un mes más de una veintena de ramitas verdes habían asomado  de las ya grises raices del ombú. La alegría de unos y la indiferencia de otros duró poco. El aviso lo dió el guardia de la plaza. Algo pasaba al viejo ombú. Sus hojas estaban más amarillentas que nunca, eran débiles y se caían con facilidad. La corteza del tronco, otrora carnosa y tierna, se había vuelto reseca y quebradiza. El ombú estaba enfermo y quizá moriría.(...) se formaron dos grupos claramente opuestos. Uno que ponía el acento en el viejo ombú y otro en los nuevos retoños. 
 
(...) Cada grupo, en su afán de conseguir más apoyo, había politizado la situación y obligaban a tomar posición a favor o en contra del viejo ombú. Los defensores del árbol dijeron que la solución era cortar los retoños que le quitaban fuerza y actuaban como parásitos. Los Defensores de la vida, como se hizo llamar el segundo grupo, decían que se debía talar al viejo ombú, que había cumplido su ciclo y que sólo le quitaba agua y luz a los retoños. Finalmente  se decidió llevar la decisión frente al juez de paz, que debería dar su veredicto la semana siguiente.
 
(...) Ese domingo estaba el pueblo dividido por una cuerda, los dos bandos se agredían verbal y hasta físicamente. El griterío era terrible y nadie conseguía hacerse escuchar. De pronto, se abrió la puerta y,  seguido de la mirada de ambos bandos, se escuchó  al juez de paz:
 
-¡Imbéciles!-dijo- Os llamáis a vosotros mismos Defensores del ombú y Defensores de la vida...¿defensores? Sois incapaces de defender nada, pues vuestra única intención es hacer daño a aquellos que piensan de manera diferente. Tanto unos como otros estáis equivocados. El ombú no es una piedra. Es un ser viviente y, como tal, tiene un ciclo vital. Este ciclo incluye dar vida a los que continuarán su misión. Es decir, incluye preparar a los retoños para hacer de ellos nuevos ombúes. Los retoños no podrían morir si el ombú muere, y la vida de éste no tendría sentido  si no fuera capaz de convertirse en una vida nueva.
 
Preparaos , Defensores de la vida. Entrenaos y armaos. Pronto llegará la hora de prender fuego a la casa de vuestros padres con ellos dentro. Pronto envejecerán y empezarán a estorbar en el camino.
Preparáos, Defensores del ombú. Practicad con los retoños. Debéis estar preparados para pisotear y matar a vuestros hijos cuando estos quieran reemplazaros o superaros. 

 ¡Y vosotros os llamáis Defensores! Vosotros lo único que queréis es destruir...
No os dais cuenta que destruyendo y destruyendo, destruiréis también, inexorablemente, todo aquello que queréis defender. ¡Reflexionad! No os queda mucho tiempo.

Y dicho esto bajó lentamente del estrado y caminó hacia la puerta entre el silencio de todos.
...Y se fue."

 

domingo, 16 de septiembre de 2012

Ser humano otra vez



Hace unos días, de compras por un supermercado, contemplé, lleno de rabia, la siguiente escena: Dos abueletes, matrimonio de avanzada edad, hacían su compra. Ella, cojeando levemente, empujaba el carro. Él, lo sujetaba y arrastraba por delante ayudando a su mujer. Ambos miraban, con cierto aire despistado, las estanterías buscando, sin duda, algún producto. A medida que avanzaban se acercaron de más a un hombre joven, aunque el carro –doy fe- en ningún momento le rozó siquiera. Los dos buenos abueletes reaccionaron cuando el susodicho personaje comenzó a dedicarles gritos e improperios porque le habían arrollado. Los dos buenos hombres primero sorprendidos y luego avergonzados, se deshacían en peticiones de perdón aún sabiendo que no le habían tocado, con una educación exquisita. El energúmeno, a cambio, crecido delante de su jovencísima prole que le miraba con cierto orgullo, continuó con su chorreo. Los abueletes ya no sabían qué más decir, por lo que, tras aguantar estoicamente lo que no está escrito, optaron por una retirada educada y silenciosa hacia otro pasillo sin coger aquello que andaban buscando. Su cara mezclaba la incapacidad para comprender la reacción ajena con cierta indignación al verse maltratados así. Mientras se alejaban miré al susodicho, al que ni siquiera dedico un adjetivo, sin dejar de expresar su máximo enfado –aderezado con palabras no muy bien sonantes-  cogió de la mano a sus churumbeles y siguió su camino triunfal. A aquella hora la gran superficie estaba llena. Entonces me di cuenta que éramos muchos los que contemplamos la escena y, de toda esa gente, nadie dijo ni mu ni osó ponerse del lado de aquellos ancianos que a duras penas arrastraban su carrito de la compra. Todos callados y mirando para otro lado; ya saben, mientras a mi no me toque… Triste ¿No creen?...

Lo cierto es que últimamente, no sé si por efecto de la crisis, de las profecías mediáticas apocalípticas o de factores sociales diversos, la crispación y agresividad está exaltada al máximo extremo no siendo nada extraño el contemplar, en diversos ámbitos, escenas semejantes que llevan tintes de éticamente intolerables: agresiones a médicos o docentes, peleas y algaradas, denuncias o amenazas de denuncia, discusiones de tráfico o por no dejar pasar en la acera… Quizá nos estemos animalizando y convirtiendo nuestro sistema social en una suerte de jungla urbanita en la que todo vale para sobrevivir…

El otro día, viendo el musical la Bella y la Bestia en Valladolid, me llamó especialmente la atención uno de los temas musicales, específico del propio musical. Un tema que me hizo recordar la historia que les cuento hoy y pensar que el hechizo que sufren los personajes-objeto de la historia puede parecerse mucho a lo que está sucediendo hoy en día… Claro que ellos lo viven desde la rabiosa esperanza en el milagro que logrará liberarles y que tiene que ver con el amor. ¿Curioso? No creen… La cuestión está en ¿Desde dónde y cómo estamos viviendo hoy nuestras circunstancias? ¿Ser objetos, animales o personas? ¿Creemos en valores como el respeto, el amor, la libertad, la esperanza?... Ahí les dejo amplios fragmentos de la canción que pueden sugerir muchas cosas… “Ser humano otra vez. Sólo humano otra vez.”… Que lo disfruten… Va por ustedes y va especialmente por aquellos dos abueletes del super y el ser que “educaba” a sus hijos…


Siendo humano otra vez, sólo humano otra vez, no seré un trasto más sin valor.
Siendo humano otra vez, un humano otra vez…

Armario:
Sólo yo ocupare mi interior.

Señora Potts y Dindon: Siendo humano otra vez, sólo humano otra vez
a este mundo sentido hallaré.

Dindon:
Yo me relajaré

Si estoy tenso no lo lograré.
Junto al mar probaré, el sabor de mi te.
No habrá humos de más, no habrá cirios jamás
¡Que relax!

Todos:
Ser humano otra vez.
Venid que hay que limpiar.
Abrid, la luz debe entrar.
Alguien hoy puede hacer que se llegue a romper el hechizo

Seguid, seguid sin parar
pues si el plan sale bien
hoy mis sueños también yo realizo.
Abre ventanas y el aire entrará.

Todos:
Barre el dolor, la falta de amor y tíralos ya.
Ser humano otra vez, sólo humano otra vez.
Es volver a sentir, es volver a reír,
De la vida poder disfrutar
Es jugar otra vez, descansar otra vez,
Que su amor no se haga esperar…
Todos: Es bailar otra vez, es girar otra vez,
y es mover fácilmente los pies
Ser humano otra vez, sólo humano otra vez
con aquel viejo vals, un, dos, tres.

Volveré a ser real,
Volverá a ser genial
Cuando al amanecer pueda al fin renacer
¡Ser humano igual que ayer!